Por María de Jesús Gómez Lazos.
VI
¡Se busca!, ella se busca... pero ¿ya fijaron
recompensa?, ¿se persigue de oficio?, ¿alcanzará fianza?, ¿cuál será su pena?,
¿cuál es el delito?
Un día guiñó el ojo poco más de la cuenta. Sería un
tic nervioso.
Usó un vestido de tirantes. El calor no discute cuando
aprieta.
Tiene amigos imaginarios. Como todos.
Sonríe mucho. Cada quien sabe lo que compensa.
Opina sin pedir el uso de la palabra. Digamos que lo
que existe se mueve.
Se viste de rojo sin convicción. Si favorece el color
de sus mejillas…
No tiene chiste. En este mundo no todos son
comediantes.
Reparte remedios caseros sin prescripción médica. Le
viene de familia, eso puede ser un atenuante.
Le falla la ortografía. ¿Escribe manuales de usuario
para productos chinos?
Se salta algunas citas. Es libre cuando lee.
Se esperaba más de ella. Seguramente de una
desconocida.
No le pone sal a la comida. Ella es sal y lo sabe.
Debe catorce arbolitos. Ya habrá tiempo para
reforestar los campos.
Se le pasan las fechas para entregar su colaboración.
Innovará en deportes olímpicos.
Es incapaz de hablarle. Si él no viera, no necesitaría
escuchar nada.
Es infantil. No tiene raspadas las rodillas.
No ve el suelo donde pisa. Ve las nubes, los astros, el
rostro de la gente.
Culpable. Culpable.
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