domingo, 27 de mayo de 2012

Crisol florido


Poblada soledad
Alberto Pancorbo

S O L E D A D


La soledad
El sol y la edad

Desde tu desaparición
Todas las calles me dirigen a ti
Te comunican
Te cercan dentro de la ausencia
Tú, intocable
Tú, deseable

En el amanecer cotidiano
Te desmarcas
Te des-encuentras
Te des-descubres
Te mantienes oculta
Dentro
dolorosa ausencia

Te
vi
   De espaldas
Vi
te

Soledad
Sol y edad

Despojándome de mis sollozos
Deshaciéndote en mi recuerdo
Des-poseyéndote de mi
Desenterrando mi dolor
desafortunado despojo
Des-limita mi infortunio
Despierta mi insomnio
Despedazándome
Destazándome

Te
vi
      Delante caminabas y yo,
veía
te

Sol y edad
Solo edad
Solo dad
Soledad

                        Berto Naviera

domingo, 20 de mayo de 2012

La sombrita


Ninguna pócima mejora las manzanas de un árbol que no da frutos. Lo efímero y fútil de la modernidad nos obliga a menudo a pensar en los bienes y placeres inmediatos, poco duraderos pero a la mano. No pensamos más en la vida eterna ni en las atroces llamas del infierno pagano, sino en el aquí y el ahora; Dios nos abandonó hace ya largos años, se dejó morir en el tedio de la guerra y no se le ha visto más, Zaratustra anunció su muerte de tal manera que nos hemos quedado, como niños huérfanos, a la espera de una reprimenda que no llegará. Destruimos lo que hallamos en la medida de nuestras posibilidades, envilecidos por el hechizo del poder de crear el caos. Proscriptos al fin, en una faena baladí pero placentera, colmados por una orgía sin acabo, conducimos nuestros patas de bestias al exilio perpetuo, a la desolación constante, a la soledad…
Orgía pública de poder
Julio César Belmont
          Hay que recordar que en su significado, orgía lleva implícito el exceso. Eran comunes en la edad media las orgías de comida y bebida, hartarse hasta la casi muerte, mayor aún y más actual es la recurrencia a la orgia del utilitarismo; nos ataviamos de cosas bellas, cosas al fin, y vaciamos y vendemos el alma en el afán de desbordar la copa. No hay más vida que el hartazgo y la apatía.
          Apatía sentimos por todo lo que no es carnal. La madre Natura se mira a sí misma desolada, putrefacta e incómoda. Los cielos se cierran a los ojos del hombre, opacadas las estrellas por las luces caprichosas de las ciudades frías. La hambruna humana causa apatía; nos disgusta mirarla y volteamos la vista. Nuestra propia realidad nos produce horror y le quitamos los sentidos de encima, seducidos al fin por las baratas de los grandes almacenes.
          ¡Oh, poderoso Dios!, qué no se diga que soy estúpida por contemplar mi propia miseria. Miro el adusto país que me has dado: asesinatos a mansalva, corruptelas descaradas, patrioteros animales tricolores que me acechan, toda una generación de jóvenes desocupados o seducidos por el crimen. Yo miro, omnipotente Yavé, y me mata la locura de los tiempos, del sistema inmoral que es el neoliberalismo. Qué no se diga, hermanos, que vamos por buen camino porque me mata la apatía de esta raza enterrada en el abrazo atroz de la desesperanza.
          Después de un gran engaño, de una gran crisis, de una larga enfermedad, queda uno con el semblante pálido y descompuesto, sin fuerzas ni perspectivas, desesperado en el no saber qué es lo que vendrá. Queda uno sumido en el dolor de los fortísimos golpes, en el desánimo del fraude de que acaba uno de ser víctima; es tan fácil entonces dejarse dominar por las corruptelas de siempre, es tan cómodo entonces bajar la guardia, dejar de luchar y sucumbir, mas ¿qué ha de venir después sino el empeoramiento o la muerte misma?, al cáncer hay que combatirlo sin descanso, las malas semillas se tiran al fuego, la primacía del malvado sólo muere combatiéndola sin descanso.
          Por eso digo que ninguna pócima mejora los inexistentes frutos de una planta estéril. Desde su nacimiento el neoliberalismo estaba podrido, no sirve en una sociedad cuyas primeras exportaciones fueron artículos de limpieza, contra equipo electrónico de cómputo de las grandes potencias. Entregar nuestras esperanzas y certezas a cambio de la bisutería de esta época no nos garantiza una nación mejor para las nuevas generaciones. Nunca estaremos mejor con las opresiones diversas sobre nuestras cabezas, los niños no van a ser genios ni expertos en nada con un sistema educativo mediocre y el estómago vacío, ni los adultos conseguiremos buenos empleos en un sistema de producción en que el ser humano ha quedado desvirtuado y relegado a la servidumbre perpetua. El capitalismo no toma en cuenta las necesidades de las personas, ni tiene interés por las diversas áreas de su vida. Recordemos la pirámide de Maslow: 
          En este sistema neoliberal ni siquiera se cubre correctamente la base porque una vez cubierto lo fisiológico, el hombre en sus naturales inquietudes buscaría ascender al siguiente nivel, cosa impensable para el dueño del capital que lo acapara todo y lo quiere todo para sí, que está por la mano de obra barata sin peligro de emancipación. La gran mayoría de los individuos no tiene el estómago lleno ni descansa lo suficiente, menos aún se siente seguro ni en lo físico ni en lo moral, la corrupción de los valores empobrece los espíritus a grado tal que no hace falta buscar mucho en la red para encontrar declaraciones de niños sicarios que dicen que vale la pena matar por tener “cosas”, vuelvo a la depravación de la orgía utilitarista, supóngase que la brecha económica, mediatizada por los medios de comunicación masiva, le pone al hambriento de muchos días, quizás años, una gran mesa llena de manjares, vinos y frutas frente a sus ojos, y le muestra al infeliz que la única forma de conseguir algo de esa mesa es mediante el crimen, apelando así a sus instintos más básicos y animales. Lo que el pobre no sabe es que nunca podrá acceder a ello, porque un verdadero bienestar debe cubrir también lo espiritual, y en la actual soledad del ser humano no puede acceder a la punta de la pirámide, deja el alma en el camino, se prostituye para satisfacer sus necesidades básicas, no se conforma con tomar lo necesario de la gran mesa que pone ante sus ojos el sistema, sino que intenta tomar lo más que se pueda, endeudándose, pasando por encima de sus propios hermanos, olvidándose de que es humano.
          Es necesario cambiar de raíz esta podredumbre, acabar de raíz con un sistema que no funciona; Europa está en crisis gracias a él, y nuestros países pobres se desmoronan. No es suficiente declararse rebeldes, sumidos en la apatía del voto nulo, de voltear la vista ante los problemas que nos aquejan, hay que proponer y tomar decisiones inteligentes. Hay que recurrir al raciocinio, recuperar la dignidad del ser humano y rescatar al Dios que Zaratustra proclamó muerto en los embates de la guerra, hay que abanderar nuestra causa con la libertad de pensamiento que a nadie se mina. Se elige ser libre o condenarse a la oscuridad perpetuamente, sin esperanza y en soledad plena.

Nidya Areli Díaz.

domingo, 13 de mayo de 2012

Columna vertebral


Pan payés
Jesús Codina Pérez


DESENCANTO

Debo comer del pan agusanado,
esta noche me quito el desconsuelo
y ofrezco a una ramera mi costado,
oscura mercancía sobre el suelo.
Me guardo el corazón ya disecado,
en nubes blancas con los buitres vuelo,
esta noche me pierdo entre la gente
cansado de seguir contra corriente.

                                                                          Jorge Iván Dompablo.

domingo, 6 de mayo de 2012

Encuentros

L u p i t t e r

Decía ella que Lupitter sería un hombre de treinta y tantos años capaz de enfrentar las más peligrosas batallas del futuro, el héroe que la nación necesitaba: sus triunfos serían recordados por siempre, su liderazgo: un ejemplo para las nuevas generaciones, él lucharía contra la injusticia social, un guerrero espiritual, una versión renovada de Gandhi.


Noche estrellada
Vincent van Gogh

          Espera, yo soy Lupitter, tengo treinta y un años, llevo varios meses sin empleo, cada semana reviso los diarios para encontrar alguno y aún no lo he logrado; si es que existe la suerte, ésta aun no se ha revelado. Vivo en un cuarto pequeño, a estas alturas debo ser moderado con mis gastos, estoy sentado sobre una especie de colchoneta en la que me recuesto en el suelo para descansar o dormir, las cobijas están desacomodadas, no he hecho la limpieza, mientras tanto me alimento de atún, raspo la lata y lamo sus trocitos, al terminar bebo agua transparente de una botella de plástico, algunas gotas se derraman sobre la barba que me he dejado crecer hasta conseguir una llamada entrante al celular, acostumbro estar aquí jugando con el Smartphone, cuando me aburro me acuesto, dejo que pasen las horas, tan predecible me he vuelto, voy a cerrar los ojos.

          Hace diez años alguien decidió dejar una historia inconclusa, vuelvo cuando tengo miedo al lugar más cercano al cielo, según su descripción infantil, comienza nuestra supuesta conversación.

          -¿Por qué te fuiste?- Le pregunté enfadado.

          -Lo siento, nunca quise herirte. ¿Por qué vuelves a este lugar?- Me cuestiona, mientras intento mirar hacia el horizonte.

          -No tengo a dónde más ir, es lo que me dejaste, aquí guardo mis mejores recuerdos- Le reproché.

          -Perdóname-. Dicho esto hubo un silencio.

          Durante los últimos días de mi vida paso las tardes contemplando los atardeceres, cada uno es distinto, pero una constante invade la permanencia en el mundo: la esperanza de encontrarse. Hoy por la mañana me sorprendió no encontrar mi reflejo; símbolo inequívoco de una próxima desaparición o tal vez necesitaré unos anteojos.

          Me debes una historia, Luppiter, debe ser fascinante, olvídate de las anécdotas con finales tormentosos, ese nombre me hará recordarte.

          Acababa de regresar de la calle, me gana la tentación de abrir la pequeña caja cuadrada de color azul que mantengo en una especie de altar, es un regalo, algo que te hace volver al pasado, la escena comienza cuando corro tras ella y subimos unas escaleras que nos llevan a la azotea de un edificio, entonces detengo la acción y concluyo que siempre es así cuando te enamoras, es un ascenso, las constelaciones parecen tangibles y cercanas.

          Ordenó que abriera los ojos, sentenció en mi memoria que el universo me pertenecía, llevó mis manos a las suyas para después rodear un cofre de cartón que contenía en su interior tres esferas de diferentes tamaños, una representaba el sol, otra la luna y una más la tierra, el resto eran estrellas hechas con la técnica de papiroflexia, nos besamos y el ocaso llegó.

          Vine a vivir por última vez aquel momento, marcho hacia adelante, para continuar abandono este espacio, el universo dejó de existir.

Frank CasPe.