domingo, 13 de enero de 2013

Se busca


I


¡Sí, ya sé!, no es suficiente. Elogia la madrugada, el trabajo, le gusta sentir la fuerza de su cuerpo. El calor la desmaya. No es bonita. Permanece tirada mucho tiempo ¿Le interesa? Dos ojos pequeños, nariz extraña, la boca es apenas un hueco de su cara. Le digo, pasa desapercibida. Sube al micro, se sienta, saca las monedas… a veces no se sienta y a medio camino se baja.

          Anda con la mochila en hombros, no habla. ¡Por supuesto que no es muda!, y tampoco cambia. ¿Cuánto pesa? Ella sostiene la mirada, hace cosquillas en el cuello, jala. Un momento de tensión, sin sonrisa, sin lágrimas, cuatro puntos ¿Y la vida?

          Le gusta jugar con los niños, con los perros, con… le gusta jugar. ¿No le ha dado algún consejo? Seguro le sería muy útil. Son pocos sus amigos y mueren pronto, caen cuando sopla el viento, cuando los invaden, cuando quieren. Ya entrados en el tema, debo informarle que canta como el agua. A veces tiene la boca abierta por horas, su voz a medio día parece hilacha.

          Esa garganta, otro de sus problemas. En este momento podría tener fiebre, la cabeza helada, estar a obscuras revolcándose en un colchón seco, tomando jugo de uva artificial. Ha cortado limones, nunca la cantidad necesaria; y a quién le importa, si las ensaladas se aderezan con vinagre. No sabe cocinar pero lo hace, y no sabría volar tampoco. “Dime con quién andas”, yo no diré nada ¿y usted?


          No le gustan las tangentes. Riega las plantas y acomoda el arcoíris, hasta que sus pies están bien cubiertos de lodo. Luego descansa.

          La temporada propicia para subir a los barcos es cuando llueve, especialmente si hay tempestad. ¿Y la cama? de madera. ¡Listos los pañuelos que comeremos cerezas!

          Hay feria en el pueblo ¿quién quiere ir a España? ¿Y venderá su vajilla? Sólo para comprarla. Toda transacción pecuniaria aburre con la práctica. El algodón no es negocio porque no se extraen dividendos de las lámparas. ¿Le interesa?

          Usaba rebozo para salir, y a pesar de la rutina nunca aprendió a dar la espalda. ¿Dónde nacen los andantes?, ¿de las suelas gastadas? Los años se les resbalan, no tienen destino. Ella ha sido testigo porque el dulce la empalaga, porque siempre crea distancia. ¡Eso es! Y se da cuenta... Acostumbra usar vestidos por el calor. Tiene uno con lunares rojos. Afuera, entre mosquitos hambrientos.

          ¿Ha sentido miedo? De pie. Siempre de pie vacilan las piernas. Se endurece, presiente.

          Buena fuera fugitiva, pero ¿usted qué cree? ¿Por qué la busca? ¿Quién es usted? ¡Responda!


María de Jesús Gómez Lazos.


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