domingo, 26 de febrero de 2012

La sombrita


La caída de Ícaro
Carlo Saraceni
Volviendo al añejo y trasudado tema de los sueños, pasemos al vuelo onírico. Usted, ¿ha soñado que vuela?, cuando vuela, ¿vuela usted de pie o en la posición de Superman? y, en el segundo caso, ¿debe aletear cual pájaro o se eleva como un aeroplano?
       Existen diversos tipos de vuelos durante los sueños; es muy variado incluso el impulso para efectuar la operación, una de las maneras para lograrlo es el salto de resorte: usted simplemente toma impulso mediante las rodillas, haciendo resorte con el suelo, y sale felizmente al vuelo, pero con una fuerza tan suficiente y efectiva que avanzará una distancia considerable. En este caso el vuelo es de pie, se ve al horizonte pero no lo que hay debajo, hay que notar además que si a uno se le ocurre voltear abajo, inclinándose, será fácil perder el equilibrio y caer a tierra.
       Otra de las forma es mediante la levitación; en esta manera en realidad no importa mucho la posición que se asuma porque se trata de hacer una especie de vacio alrededor del cuerpo, y digo alrededor y no debajo porque en este vacío generado, uno simplemente flota, no es necesario un propulsor en los pies que nos haga salir disparados; como si el cuerpo se volviese de vapor y, más ligero que el aire, simplemente se elevara mesurado y calmo sin prisa alguna.
       Volar como Superman no ostenta la dignidad humana de los primeros vuelos; en este caso se anda como la gente, de pie, y se vuela como los animales, bocabajo. Este tipo de vuelo se debe a algo que debe parecerse al vuelo de los aviones que funciona con la velocidad, y la presión del aire generada bajo el cuerpo, claro que sería menester que este cuerpo fuera plano y llevase unas turbinas por debajo, pero en ese caso cualquiera podría hacerlo y no tendría mérito.
       Otro de los vuelos es el del pájaro, e insisto en la forma de las alas aplanadas, nuestros flacuchos brazos no son buenos para el vuelo; no obstante en los sueños hay quien mediante el braceo logra elevarse y planear, en este caso no faltará quien cambie en el onírico mundo esos brazos inhábiles por unas magníficas alas, o bien, le crezcan unas a la espalda como de ángel, muy en contra de la morfología natural, pues en vez de cuatro, los ángeles tienen seis extremidades. Claro, y habrá, además, que ver cómo es que un ángel se puede hallar volando terrestre y en tierra sin ver a Dios. Por supuesto, no se es un ángel sino un hombre con alas con el don angelical del vuelo.
       Pensemos ahora en algunas de las posibilidades que nos llevan al vuelo durante los sueños: 1) una típica persecución en la que a uno ya no le queda más que echarse a volar, y porque sueña lo hace, sale uno volando sin más. 2) un sueño lúcido en el que uno se percata de las posibilidades del estado onírico y desafiando las leyes naturales le da por hacer las cabriolas que no puede en la vigilia, así que una de ellas es echarse a volar, yo conozco un matemático al que no le faltará ocasión de experimentar con los diferentes tipos de vuelo, sólo por ver qué se siente. 3) por inducción de alguien más, un personaje que aparece en el sueño y nos enseña cómo se vuela, 4) por falta de gravedad, 5) otras.
       En pos del vuelo onírico altamente recomendable, le sugiero con efusión que lo practique; no debe perderse los vuelos cósmicos por el Cinturón de Orión y la Próxima Centauri, o si es un poco más modesto o le interesan más los lugares terrestres, puede usted visitar alguna isla paradisiaca, las Europas o el lugar de su preferencia. Es muy saludable, gratificante y gratuito.
Nidya Areli Díaz.

domingo, 19 de febrero de 2012

Columna vertebral

Retorno a Atenas
Bonnie Hofkin
Expiración

Distantes ecos
de luz que el negro apaga,
calle desierta.

Inapelable
desazón de las aves
abrasa el alma.

Orfandad final
de los exhaustos huesos
bajo la lluvia.

Fuente serena,
concavidad de sombras,
quietud marmórea.


Jorge Iván Dompablo.

domingo, 12 de febrero de 2012

Encuentros

La boda
Isabel Martínez Ferrero
La boda que no fue
Éramos tres egresados de una escuela de cine que decidimos hacernos de dinero ofreciendo el servicio de video y fotografía para eventos sociales, llevábamos varios meses atrás desarrollando un plan de negocios con una empresa consultora para obtener una buena estrategia de ventas, dado lo complicado que hoy en día es conseguir alguien que apoye una propuesta audiovisual para llevar al cine, hay que desarrollar otros modelos de negocio para no quedarse en el desempleo, así que nuestra idea es realizar un largometraje con recursos propios aunque esto implique un esfuerzo mayor, mantenemos la esperanza de hacer una película importante como cualquier otro cineasta joven y no tan joven, pues bien, después de muchos intentos, logramos conseguir una subcontratación a través de un referido para cubrir una boda.
       Fue un sábado cubierto de nubes, el viento era gélido en febrero, llegamos antes de la hora acordada, estacionamos el automóvil cercano al lugar, bajamos el equipo, tres cámaras digitales de alta definición como principales equipos, tomaríamos foto y video previo al registro civil y religioso, estábamos en la parte posterior de un complejo hotelero importante de la ciudad, aguardamos a nuestro contacto, él ya se encontraba dentro del sitio, el evento iniciaría en las habitaciones rentadas por la pareja, el acuerdo era tomar algunos detalles previos a la unión como lo era el arreglo del vestido de la novia, los nervios del novio, el material suficiente para darle cierto “toque” a la edición final, esperamos una hora más.
       Mientras matábamos el tiempo, arribaron seis autos de la policía con sus sirenas encendidas, se detuvieron cerca de donde nosotros nos ubicábamos, en un principio pensamos que se trataba de la detención de algún ladrón, pero pronto el tono de la situación cambió y desde nuestro lugar empezamos a desvariar, temí a la decisión de captar imágenes con la cámara cual si fuera un reportero ante el temor inducido por la situación del país de que esto terminara en alguna balacera y pusiera en riesgo nuestras vidas y equipo también.
       Había pasado mucho más del tiempo de espera necesario para acceder al lugar, después contemplamos a los oficiales custodiar un auto deportivo que en un costado traía un moño blanco en señal de celebración de una boda. Apuntaron las placas, en tanto un señor salía presuroso del pasillo principal del hotel hacia donde ellos se encontraban, comenzaron nuestras sospechas acerca de si el dueño del auto era familiar de los del evento, los oficiales lo detuvieron y se lo llevaron consignado. Minutos más tarde saldría al fin nuestro contacto para decirnos que la boda se había cancelado, a quien se habían llevado era al novio. Así fue como comenzó nuestra carrera cubriendo eventos sociales.
Frank CasPe.

domingo, 5 de febrero de 2012

Crisol florido

El jardín de tus manos
Alejandro García Chaple

Comenzar a ser
Es curioso, para comenzar a escribir este ensayo, he tomado como punto de partida la visita a otros blogs. Me llama muchísimo la atención la forma desmesurada con que los escritores comenzamos nuestros textos: con frases ardorosas que demuestran lo “sesudos” que somos, con extrañas confidencias que a pocos parecen importarles, con enunciados apocalípticos que anuncian el fin de eras o condenan actitudes sociales determinadas y un interminable etcétera. El escritor, así es, se esfuerza porque su teclado le traiga la atención del lector en el mar de información que hoy se ha convertido en el peor de los silencios porque, seamos sinceros, ¿qué futuro le depara a nuestro texto la Internet? Sí, es verdad, ganamos la libertad, la posibilidad de comunicarnos, de expresarnos con el auge de las tecnologías de información que vivimos, pero pocas veces la “competencia” había sido tanta y tan cruel. Y si a eso le sumamos que para escribir es necesario mucho más que valentía, la cosa se pone grave. Aún así, la comunicación no pierde, la necesidad de expresión no se acaba.
       Tender puentes… eso es lo que necesitamos, es cierto. A medida que nos comunicamos tendemos un puente hacia el otro, uno que nos permite mostrarle lo que aprendimos, compartir con él nuestra sorpresa, obtener algo que necesitamos o incluso y, lo que es quizá lo más trascendental: compartir nuestra emoción, sea ésta dolorosa o llena de júbilo. ¿Y por qué comunicarnos, por qué tender puentes? Quizá para no seguir en la isla escuchando nuestra propia voz incesantemente, una voz que, a falta de movimiento y contacto, comienza a hacerse repetitiva y odiosa, demasiado demandante y demasiado escandalosa. Quizá necesitamos comunicarnos para volver a ser lo que siempre fuimos: uno mismo. “Todos fueron creados en un solo momento, al mismo tiempo, y Él hizo que este mundo se correspondiera con el mundo de arriba. Cualquier cosa que exista arriba tiene su contraparte abajo, y cualquier cosa que exista abajo tiene su contraparte en el mar, y todo es uno”. [Zohar, II, 20a]
       Hoy las fronteras se expanden. Nuestros ojos, habituados a sus límites, deben redoblar esfuerzos para ver las nuevas imágenes que el universo nos crea, nuestra conciencia pocas veces alcanza para dilucidar la realidad que hoy la abarca. Vivimos una nueva revolución, una revolución que nace en la palabra, en el signo que la crea, en la capacidad humana para unirse, para conectarse y compartir. La revolución no ha comenzado en las calles, pero está ahí; no ha comenzado en la cúpula de alguna agrupación social específica aunque también la toca. La revolución no enarbola una bandera y un color para distinguirse, los tiene todos; la revolución no pugna por una clara ideología que exija la adhesión de todos sus miembros, las alcanza a todas y crea nuevas formas de compromiso. Se trata de la revolución del pensamiento a través de la comunicación, una de las más grandes revoluciones que la humanidad ha experimentado. Los humanos podemos hoy darnos la mano, tender puentes y hacernos uno; hoy la comunicación, la palabra, el verbo, son la vía para lograrlo.
       ¿Podremos abatir el silencio, dejarlo atrás y comenzar a unirnos, a ser?
Carolina Estrada Gutiérrez.

Crisol florido es un espacio abierto para aquellos que tengan algo que aportar en este sitio del universo de la red. Sugerencias y colaboraciones (ensayo o cuento de 400 a 600 palabras o poesía de máximo 60 versos) a nidyaareli@gmail.com

domingo, 29 de enero de 2012

La sombrita

El asesino invisible
Ignacio Bernal

Allegada sombra que se cierne oblonga sobre el día

Como en remota cúspide,
adentrado mi corazón en el averno,
queda en mí,
desgarrada la conciencia
y los credos
y el religioso espectro,
la promesa
del absurdo consuelo
quimérico y atroz,
revolcándose éste
¿por qué no?
en imágenes
cual viva náusea
de las primeras planas de los diarios,                         ¿Y el silencio?
gazpacho matutino                                                      Una concavidad que no se sacia,
de cuerpos mutilados,                                                 siempre en espera, 
crema infecta                                                              al asecho del matón
del hipócrita discurso,                                                 y el inocente,
del discurso primoroso                                                de los niños que juegan en la calle, 
elocuente, no coherente                                             de los que vienen de la escuela,
de las bocas de tiranos belcebús.                               de los que no van a la escuela.
                                                                                    Ya se allega al pimpollo,   
Como sarcasmo inmune                                              a la crisálida,
y enardecido grito                                                        a los pequeños y mustios pájaros,
de un colorido cadáver,                                               a la serpiente de Eva
se debaten al fin                                                          y a los brazos de Adán.
siempre expectantes
cual galgos sedientos,                                          Como gárgola
garra siniestra,                                                      que en el más profundo sueño
guillotina sin la tajada testa:                                  me alcanzase,
que se allegue la víctima,                                      se allega;
muchacha descalza,                                              y derrama en mí
jornalero alzado                                                     certidumbre
por su tierra,                                                          paso provecto al vacío,
estudiante letrado de ideales,                                insomnio incesante,
o de ilusiones,                                                        insomnio de corrupto sueño,
pletórico migrante.                                                 sonido de tiros,
                                                                              algarabía de masacres retozonas,
Ya se allega la señora                                           masacres gordas y rosadas
que en mitad del guiso levantó el auricular            escondidas detrás de los zaguanes.
de la helada noticia,
ya los novios                                                  Ya se allegan con potentes blasfemias,
beso a medias                                                con seductoras y amantes y bestiales horas
por la bala, lacerándoles las vidas.                en que se cierran los ojos
Ya se allega el de paso indiferente,               y los niños dormitan
el que se creía seguro                                   tendidos en el estupor,
irrumpida su morada                                      en la impavidez de sus madres
por caretas                                                     allí sobre la acera,
no se sabe de qué bando.                              en que es hallada la virgen, desvirgada,
                                                                       bocabajo,
Allegase también el burgués,                         tragándose la tierra,
la diva fílmica,                                                 tragándola la tierra,
el niño ladrón que jugaba                               putrefacta;
al poder.                                                         en que la madre interrumpe
                                                                       la novela de las seis,
Ya se allegan.                                                deja caer la bocina,
                                                                      se deja caer el cuerpo,
                                                                      y el grito estridente
                                                                      se seca como cardo en su garganta.

 
                                                                                     Ya se allega,
                                                                                      cautelosamente.
                                                                                      Esperaré en silencio,
                                                                                      con los pelos erizos...
                                                                                      que me encuentre.

Nidya Areli Díaz.

domingo, 22 de enero de 2012

Columna vertebral

Bucéfalo
Liliana Zabalúa
CABALLO OSCURO
Aquí no bastara que mi lector se imagine un caballo oscuro, de patas duras, ojos grandes y cafés, fuerte como ninguno, ni me recuerde junto a él en cientos de batallas; pues siempre le faltaran las noches largas atado a su lomo, en las cuales la miseria de la derrota pesa más, gris procesión de pordioseros ex revolucionarios donde las estrellas y la luna dejan de ser poesía para transmutarse en marcas de tiro para los otros que te siguen de muy cerca, ahí, sólo se escucha el resoplido cansado del pobre animal, fiel hasta la muerte.
       Habrá tal vez en el recuerdo más de un episodio feliz, alguna gloria efímera cuando la suerte me favoreció, una mujer montada que huye de su familia con un completo extraño en la tarde roja emponzoñada de sangre de caudillo. Habrá quizá también un tedio amargo que nunca escuchó: —pinche caballo ya nos perdimos otra vez—, pues la distancia de esta separación es tan profunda que toda una vida no le será suficiente para superarla.
       Siempre pensaré, a riesgo de que Nietzsche se levante de su tumba para insultarme, que el concepto del superhombre es incompleto si no existe como parte de una unidad el complemento de un supercaballo y en este punto no admitiré replica alguna; pues, no basta si mi lector me cree o no, tendría que haberlo visto desplomarse y mirarme con sus ojos tranquilos-suplicantes, para entender porqué le he pegado un tiro en el punto exacto para reventarlo, no sin cierto escalofrió de arrepentimiento.
Jorge Iván Dompablo.

domingo, 15 de enero de 2012

Encuentros


Rascacielos en fuerte color
Alejandro Conde López

Agenda
Hora de entrada, nueve de la mañana, la jornada de varias horas en las que pasarás sentado frente a la computadora, lo primero que haces es abrir las cuentas en las redes sociales, mientras enciende y cargan los demás programas, realizas algunas llamadas a los contactos que dejaste anotados un día anterior en la agenda digital.
       Uno. Buenos días señor Martínez, le llamo para decirle que su pedido no ha pasado porque no hizo el depósito correspondiente.
       Dos. Lonchería Toño, deseo ordenar dos sándwiches de pollo con chipotle, aquí al cuatroscientos ochenta y ocho.
       Tres. Mi esposa comienza a sospechar, tenemos que dejar de vernos un tiempo, pero luego hablamos con más calma.
       La vista vuelve a los números ordenados en los formatos de trabajo, la relación entre lo prospectado y lo vendido es alarmante, en un rato más comenzará la junta de ventas, casi siempre hay exigencias de los líderes de proyectos, revisas tus volúmenes, se han caído estrepitosamente, por lo menos será inminente una llamada de atención, la cual te acerca a una salida del mundo laboral, por ahora en la mente no suena tan mal la idea, día con día le has perdido la fe al proyecto para el cual trabajas, es de las últimas oportunidades que tienes para reflexionar, sin embargo has tomado la decisión final, te irás y punto.
       Ningún comentario extra en los perfiles populares alusivo a tu futuro, te levantas de tu asiento, caminas hacia un balcón con vista a la ciudad, nadie sospecha lo que harás, qué mejor que el anonimato, en tanto las cosas estarán bien mientras te llegan a encontrar.
Frank CasPe.