Por Jorge Iván Dompablo.
Elevación
En un principio no
había luz, todo era silencio, los ojos un par de esferas que orbitaban en vano,
ciclos que se repiten. Luego el
criick, lamento de los desposeídos, aleteo.
Alto, cada vez más alto, ombligo del
cielo desgarrado, no un rayo, apenas
luz sin emisor, una gota de leche en la taza de café. Fría niebla danza con
suavidad, a uno y otro lado se descubre el vacío, menos la ramita que te
sostiene. Un algo que necesitas que no viene de la conciencia, sólo un
presentimiento. Te extiendes y saltas pero no caes.
Polvo y piedras que vienen, llegan y se
van. Más alto, distancia barrida en la búsqueda, sólo polvo ahora. No, también
luz y aire, toda una inmensidad para ti,
hasta donde alcancen tus fuerzas, el espacio es tuyo, el sol, el aire,
el aire…
Polvo y más polvo y… entonces viste la
señal en el horizonte, pero algo abajo te distrajo, un bulto, cosa rara
arrojada. El sol se aleja y algunos granos de polvo crecen transformándose en
piedras. Te encojes, latir acelerado. Sube y baja con suavidad y se
convulsiona, pequeña niebla blanca, giro sorpresivo que te aleja de la tierra.
El punto crece en cuatro direcciones,
más hacia arriba y hacia abajo. Verde sonido que repica. Seres que entran,
mientras otros permanecen afuera, pan
para el hambriento, sólo las migajas por las que otros como tú pelean, por
fin una es tuya, una más y luego la gloria, blanca paloma de pan frente a tus
ojos, hipnotizado vas al matadero, codicia…
Golpe seco desde la nada. No la nada, sino el anonimato, aliento húmedo de las
fauces, libertad y agonía alternadas, latir enloquecido. Imposible la elevación
ya sin tu fuerza, saltitos hacia la sombra, momento final que no llega.
Shhhhhh, piel que te ampara sin tú
saberlo, pasos en travesía, exploración. No la libertad sino el encierro
compartido, ojos que te miran, se alejan, vuelven. Tiempo inexistente, medida
del vacío. Calma, renacimiento. Piel que te busca y la rechazas, elevación,
golpe seco contra el cristal y caída, piel que te ampara sin tú saberlo. Pasas
nuevamente de la sombra a la luz, libertad y elevación.
Polvo
y piedras que vienen, llegan y se van. Más alto, distancia barrida en la
búsqueda, sólo polvo ahora. Aún luz y aire, toda una inmensidad para ti, hasta donde alcancen tus fuerzas, el espacio
es tuyo, el sol, el aire, el aire…
De
nuevo el bulto ya sin movimiento, extraño milagro. No lo sabes pero presientes
que pronto vendrán los gusanos.