miércoles, 17 de abril de 2013

(En el dos mil doce)


Continuamente integro el flujo mental con el bloqueo psíquico,
Plumas de cotorro
Mario Vite
para liberarme del sufrimiento en la vida común.
Las felicidades se vencen a golpes, una de ellas debe morir.
Ahí anclado y lastimado hasta que volvías.
Pisan mis pies por despecho un resumidero de placer.
Por momentos estoy solo con tantas imágenes reiteradas:
Los del PRI, que resisten al destino de ser verdugos, vuelven.
Con más orgullo que conciencia hacen su debut en la pantalla grande Los indestructibles.
El narcotráfico instala el miedo y la justificación de aquellos muertos;
un minuto después la patria volverá a llorar.
Mientras yo en mi cama meo de risa con el Rayo Macoy.
(Debes haber sido un hermoso bebé), cantaba la tía Dolores.
Un piloto en edad no productiva mato a una superficial cantante,
y en simulado homenaje de la mañana a la noche
hicieron su agosto el canal de las estrellas y la bestia de enfrente.
De los decesos literarios…,
que se parecen más al sueño y al olvido se olvidaron.
Del meteoro Hercólubus sólo fueron palabras de cristal
que se rompen al chocar con la tierra.
Mañana cumpliré cuarenta y nueve,
le pregunto al lustrador de calzado que si sabe algo de Raquela;
pero el tiempo no espera por nadie.
Ámbito en que se aman los colores, aquel once de Agosto
México campeón en Londres.
¿Qué nos depara la ilusión de un principio,
cuando la gente temía que el mundo estaba a punto de acabarse…,
y por qué la magia no dura?
Un periódico amarillista anuncia una muerte de…, callejera,
mi hermano no ha vuelto…, me parece haber oído llorar a mi madre.
Y antes de seguir nado en olvido, regiones que miré y no veré;
inevitable realidad al ver las noticias por televisión.
Cuando estoy escribiendo ella entra y bebo de su aliento;
puedes cortar, mi rey; me lo pide a besos,…
…Amigos y amigas como mi lenguaje es un desorden,
las palabras bonitas no sirven a la poesía,
como a la oratoria o el periodismo,
ya intentaré contarles. 

                                                              Rafael Salvador.
                                                              Enero 1- 2013 - 11:54 a.m.

1 comentario:

Claudio Phoenicoperus dijo...

¡Genial! El discurso incomprensible como una sarta de pensamientos me evoca un poco el monólogo de Molly Bloom en el Ulises joyciano. El discurrir del pensamiento es muy así ¿no? volátil pero no sin sentido. ¡Muy bueno!