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miércoles, 8 de mayo de 2013

La Señora y el Señor

Para Lupita y Carlos 

Sobre un juego de palabras de Gonzalo Rojas,
Bettie Mucama
Noela Rose 
en tanto un cuerpo se clasifica con otro cuerpo.
Si fuera cierto el pasado…,
blonda la leche y miel cuando se miran.
¿Por qué en gozo o desgozo todo es vaivén para ser y más ser?
Única psicología del tiempo posible;
Cómo explicarlo, ya…,
los hace penetrar la trama más espesa,
por atuendo un leve rumor no se queda en suspenso;
directo de su hermosura los amantes catapultan su mejor condimento
y se reconocen.
En el jardín de niños ni una historia todavía.
Mucama, mucama ladra el perro en la superficie rala.
Tan adentro lo ser ha sido,
después de tantas palabras vientre lleno sin cesárea
y nada de lágrimas en la edad de la punzada.
Lo peor de lo mejor ha pasado y queda lo mejor de lo peor.
¿Quién quiere invocar…convocar a la noche?
¡Yoo, yoo, yo!
A beber en la fuente de los cielos
la satisfacción de haber cumplido;
en esa semillita blanca están Hermes y Afrodita.
Un te quiero exquisito de pronto saca la frente
y camina como la razón del mundo una escuincla.
Para recordar viejos tiempos,
en opinión de su hijo: Mama, Papa no quiere volver a ver la sopa de fideos.
Corte de caja,  la Señora y el Señor tienen que hacer una nueva alianza.

                                                                    Rafael Salvador.

miércoles, 24 de abril de 2013

La dualidad de Humbert Humbert

(Uno)                                                  

En la cuerda floja de la noche me detengo.
Lolita
Roy Keitel
Las manos se ven ridículas de estar a solas;
comenzaré por hacer algunas confidencias,
acabando por clavarle un catéter a la conmiseración,
sin desgarrar la seda de los nervios.
Todo sucede dos veces,
incluso el insomnio continúa
alto en el aire y bien abajo en el suelo.
Resignado rompo amarras con mi realidad.
La noche pasa lista y tú no estás presente.
Sin embargo uno es el otro,
ante lo cual no soporta la tentación de otra cita.
La memoria es tiempo,
metamorfosis que apenas da señales
y no le importa salvar a un náufrago
que se pierde en su paranoia,
que trata de nadar su propio universo;
con escaso vocabulario
sobra lengua para decir
la vida es un pleonasmo. 

Ahora que conozco el ritmo del cronos
rutas paralelas nos acercan,
algo así como el fecebook y el twitter;                                       
de forma y manera que estamos únicos en todo. 

Armonía, las tablas en el escenario,
donde todo suele ser
sospechosamente cinematográfico,
después de todo sólo vivo a medias,
en la metafísica de ser segundo.
Tú, la equívoca promiscua que vives
apareciendo y desapareciendo al que te llama.
Múltiple de sí misma y a la vez una.
En un grumo de sabor te alojas,
y recojo del pasado
la turbamulta que de veras ocurrió;
de todo ese ánimo espacial caen señales,
señales que develan este barro,
que tampoco quiere olvido,
que no conoce de tristezas,
aunque estés disfrazada de tiempo y fugitiva.
Ya te miro venir,
las llamas charlan en la chimenea
                  -¿con regresar de quién habrá de unirse un día?
Ya te miro venir,
el destino establece sus astucias
y regresa todo lo aplazado, y me alegro.
Recapacito, me pondré en mejor postura si ella se renueva;
y detrás de este puente vas de uno a otro
magnífica y terrible.
 

(Soportando lo que no importa) 

Esa añeja costumbre de estar solo
Lolita
Manuela Torres García
se sube a espaldas de éste cansado cuerpo
que se pinta de gris y sin relieve,
soportando lo que no importa de la herida que acontece.
Ya no quiero estar solo.
Se me ocurre viajar a Nueva York,
enredarme y conocer nuevos horizontes.
Si ningún recuerdo expresa mis ideas,
no quiero ver al otoño desprenderse,
ni ver a la mascota que gime y gime echada en tu balcón.
Tu mano ya no suda con mi mano,
tu cabeza ya no roza con mis labios,
tus tacones no los oigo taconear;
de veras que no te siento, no te consigo encontrar,
vencedora, renovada surgiendo a cada embate.
El tiempo se ha detenido.
Ordenaré mis pensamientos.
Las calles adyacentes, la casa vista desde afuera
son por mucho fotos de tristeza. 

Definitivamente es una lástima
que no estés tú
si estoy yo.

 
(Binomio)
En homenaje a Vladimir Nabocov 

Miro caer la tempestad
The Vision of Humbert Humbert
Carlos Ramos
que parece traer alas,
mientras la inerme multitud
intenta en vano conjurar la catástrofe
mis lágrimas se unen al torrente cauce.
Invaden este lugar
de drama perceptible
en la ruta del naufragio.
La copa
de la mano se resbala
manchando el poema
que para ti había escrito .
Lolita,
tu nombre pronunciado
en letanía de alusiones.
Lo-li-ta,
conjuro de tos mis días
oliendo a sumisión.
Como un marido débil
escucho tu voz fría:
-nunca te quise de otro soy-,
con todo ese énfasis
el sol sigue saliendo puntual
donde retribuyen
desdenes a mi alrededor.
Escándalo soez,
amenaza reincidente
a mi yo deshabitado
le pasará lo mismo.
Cuando suceda lo que ha de suceder.

                                                    Rafael Salvador.
 

Del libro La dualidad de Humbert Humbert ; Ediciones Yesca, 2013. Pueden adquirirlo escribiéndole al autor al correo carreyro64@yahoo.com.mx

 

 

miércoles, 17 de abril de 2013

(En el dos mil doce)


Continuamente integro el flujo mental con el bloqueo psíquico,
Plumas de cotorro
Mario Vite
para liberarme del sufrimiento en la vida común.
Las felicidades se vencen a golpes, una de ellas debe morir.
Ahí anclado y lastimado hasta que volvías.
Pisan mis pies por despecho un resumidero de placer.
Por momentos estoy solo con tantas imágenes reiteradas:
Los del PRI, que resisten al destino de ser verdugos, vuelven.
Con más orgullo que conciencia hacen su debut en la pantalla grande Los indestructibles.
El narcotráfico instala el miedo y la justificación de aquellos muertos;
un minuto después la patria volverá a llorar.
Mientras yo en mi cama meo de risa con el Rayo Macoy.
(Debes haber sido un hermoso bebé), cantaba la tía Dolores.
Un piloto en edad no productiva mato a una superficial cantante,
y en simulado homenaje de la mañana a la noche
hicieron su agosto el canal de las estrellas y la bestia de enfrente.
De los decesos literarios…,
que se parecen más al sueño y al olvido se olvidaron.
Del meteoro Hercólubus sólo fueron palabras de cristal
que se rompen al chocar con la tierra.
Mañana cumpliré cuarenta y nueve,
le pregunto al lustrador de calzado que si sabe algo de Raquela;
pero el tiempo no espera por nadie.
Ámbito en que se aman los colores, aquel once de Agosto
México campeón en Londres.
¿Qué nos depara la ilusión de un principio,
cuando la gente temía que el mundo estaba a punto de acabarse…,
y por qué la magia no dura?
Un periódico amarillista anuncia una muerte de…, callejera,
mi hermano no ha vuelto…, me parece haber oído llorar a mi madre.
Y antes de seguir nado en olvido, regiones que miré y no veré;
inevitable realidad al ver las noticias por televisión.
Cuando estoy escribiendo ella entra y bebo de su aliento;
puedes cortar, mi rey; me lo pide a besos,…
…Amigos y amigas como mi lenguaje es un desorden,
las palabras bonitas no sirven a la poesía,
como a la oratoria o el periodismo,
ya intentaré contarles. 

                                                              Rafael Salvador.
                                                              Enero 1- 2013 - 11:54 a.m.