Noche estrellada
Vincent Van Gog
Sueños
(Tercera y última parte)
La noticia de su muerte nos la dio mi madre después de que ellos dos se fueron, recuerdo que pensé que efectivamente el mar siempre traía desgracias a nuestra familia, desde entonces cada vez que pruebo algún producto procedente de él, siento cómo el desasosiego se va adentrando con un vaivén escalofriante en las profundidades de mi alma. Al día siguiente nos levantamos de madrugada para ir a la aventura que representaba para mí ese lugar distante en donde había vivido sus últimos años, en realidad no volví a verlo, poco recuerdo de los diferentes periodos de excitación y terror de aquella jornada, la mayor parte del tiempo la pasé afuera sentado en un columpio apartado de la caja metálica color gris en donde lo encerraron, sintiendo el vértigo de imaginarlo e imaginarme a mí en ese lugar húmedo y oscuro donde terminaría.
Lo que más persiste en mi memoria es, cuando al pasar junto a un auto viejo, me dijeron que allí dentro había vivido, me asomé, sólo vi una botella de refresco de cola sin terminar, ese era todo el legado que nos dejo. Miento, quedaron también algunas hojas sueltas, dibujos que nunca he visto y con los cuales sueño a veces; tres libros desvencijados, que encontré muchos años antes que las hojas con las pesadillas, los cuales me llevaron por el camino de la literatura y muchas interrogantes acerca de quién fue.
Jorge Iván Dompablo.
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