Mostrando entradas con la etiqueta asesinato sexual. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta asesinato sexual. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de abril de 2012

Columna vertebral


Unos cuantos piquetitos
Frida Kahlo

PERSPECTIVAS
Recostada sobre una vieja barda de ladrillos rojos, en el límite aún ámbar de la tarde moribunda, hay una gata (pantera en miniatura de ronroneo apacible) de pelaje gris que observa intrigada, desde el verde profundo de sus ojos, los ademanes carentes de sentido que realizo; sólo un par de manos temblorosas que anhelan acariciar, sin conseguirlo, las formas invisibles de la briza que mana de los robustos cipreses, a la vez que de mis cabellos húmedos se deslizan, una a una, breves y cristalinas gotas.
          Desnuda y triste, una mujer yace sobre las sabanas manchadas de un rojo atroz en la tarde agonizante de luz, su mirada llena de un odio profundo de pantera se pierde en un punto lejano de la habitación. Mientras me visto parsimoniosamente comienzo a percibir el sutil murmullo que se produce a causa del subir y bajar convulsivo de su pecho, pero hace mucho tiempo que yo no siento nada, sólo mis dedos aún no olvidan el calor de las formas exquisitas de su cuerpo lánguido- suplicante. De mis cabellos escurren agrias gotas de sudor.
          Hay un brillo intenso, un aleteo fugaz que apenas comenzado enmudece. Una vieja locomotora que avanza alegremente sobre el tiempo, sueños color sepia que se repiten, hojas secas que mis pasos nocturnos trituran, parques vacios cada vez más borrosos donde presiento haber perdido algo, el último furgón amarillo como la tarde pasa cargado de personas, los niños que juegan junto a los riéleles lo siguen con la mirada hasta que nada más perciben, distantes, un par de líneas cada vez más pequeñas y cercanas entre si y un zumbido que carcome el metal… Después un gesto de extrema felicidad desciende lento y se posa para siempre sobre mis labios, siento cómo ella me toma entre sus suaves brazos blancos y cubre con su aliento mi universo…
          Hay una mujer recostada que, desnuda y triste, observa a través del cristal de la ventana a una gata gris dormir sosegadamente sobre una barda roja en la tarde azul de luz doliente, mientras que de mis sienes brotan delicadas gotas de sangre que van formando un pequeño lago oscuro que se aleja.
Jorge Iván Dompablo.