I
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| Lago de Capricornio Juan José Alcalá Rodríguez |
Como
a un imán, sin sonido,
latente;
detenerme
y no dormir,
arder
entre los ojos, bajo la piel.
siga
siendo la misma y
las
miradas se repitan
cada
cierto tiempo y cada cierto tiempo
me
angustie de veras por
la
imagen del espejo tan distinta,
es
esta diferencia entre aquí y allá,
no
mucha tal vez, no lo suficiente para bajar
los
brazos, ni para echarme a dormir
y
que ya nada importe;
aquí,
donde el invierno hace su estrago
y
las líneas moviéndose, una tras otra,
sin
sentido, lo sé,
donde
me pregunto
qué
de cierto hay en ti
en
la voz que me calla y sacude,
en
el deseo momentáneo,
de
encontrarte;
qué
importa el caos que allá
afuera
nos espera,
hoy
aquí es suficiente.
II
Hoy
pasa y aquí,
un
fantasma entre los ojos,
diminuta
imagen, ya despierta,
sin
lengua, sin aquellas calles
que
hoy son ya memoria,
un
eco donde deambulo buscando,
durmiendo,
un tic tac no avanza,
voces
de muy adentro me sepultan,
luces
de vieja ciudad, gritos sin dueño
y
los semáforos ámbar, parpados absurdos,
ventanas
ciegas, yo te busco
en
un tercer piso solitario, en un mirar fijo,
en
un gemido que ya no es,
en
un instante
que
ya se borra.
Caminar
aquí, como un desconocido,
vuelto
gato en un triste parque de domingo,
levantarte
la falda, dulce, ambiciosamente,
callarme
las ganas de llorar mil noches,
no,
no es importante,
siempre
he sido un poco estúpido
un
poco más orgulloso y más
que
todo, absurdamente un loco,
no
interesan tanto los motivos, ya no;
la
mayor razón, el sinsetido,
como
ahora que he emprendido
este
recorrido por galerías solitarias,
por
fotografías que guardan cientos
de
años,
entre
edificios viejos y
olor
a sándalo,
por
calles estrechas
donde
borrachas corren tus risas,
mismas
risas,
lugar
al que distante vas dormida,
y
yo te alejo y me desnudo, y apareces,
igual
que siempre,
tan
diferente a todo aquello
que
había pensado.
[…]
¿qué
haré de mi?
¿qué
harás tu contigo si entre
ambos
no alcanzamos a llorarnos juntos
toda
esa soledad?
