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| La creación del cielo Miguel Angel |
Apocalipsis
Sonaba el tiempo de los tiempos vanos,
proscripto y baladí, cual mojigata
imberbe. Invadidos en sonata
mortal cayeron, sosas, nuestras manos.
mortal cayeron, sosas, nuestras manos.
Vimos pasar en carnes los gusanos
dispuestos a gozar de la beata
muchedumbre. Catador pero cata,
miraba Dios semblante de profano.
Ya dispuesto el rebaño, solo, entre
ejércitos de diablos, horadada
la tierra, sin más luz que nos encuentre,
con ojos pecadores, su mirada
jubilosa, doblábale el gran vientre
en una atronadora carcajada.
Nidya Areli Díaz.

1 comentario:
Es muy loable la maestría en el manejo de la técnica, un soneto no es cualquier estrofa menor, exige una autentica disciplina en la escritura. Felicidades.
B.M.N.
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