Érase una historia
Érase una historia
que hablaba de ti cuando me miras.
Había letras inmóviles,
hombres guardianes de la nada,
melodías susurrantes,
orbes enamoradas de tu belleza.
En esta historia cabían unicornios,
princesas inimaginadas,
juglares alegres,
cánticos y danzas nocturnas.
En ella estaba y no estaba todo:
Un tiempo eterno para ser,
rabias y alegrías transformadas.
La historia era de los dos,
Tú, cálida brisa cristalina,
oculta en los silencios de mi cuerpo.
Yo, aquel jinete que cabalga el mundo
buscando trozos de tus labios...
Érase aquello que imagina
un poeta taciturno cuando sueña,
una historia
que me cuentan y es la mía
cuando tiemblo por tenerte y no tenerte
cada vez que esquivas la mirada.
Francisco Daniel Alarcón Ceceña.
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