domingo, 12 de junio de 2011

Columna vertebral

La silla
Vincent Van Gogh
Sueños
(Segunda parte)
De mi abuelo sólo me quedan dos recuerdos. El primero es del día en que estando en casa, la mía: pues él jamás tuvo una, decidió construir unas conejeras, no sé porqué pero  di por hecho que yo era parte de la empresa, me recuerdo lloroso y desengañado en la puerta de la casa, mientras él caminaba medía cuadra adelante, no sé si lloré muy fuerte o si algo en su conciencia se dio cuenta de que era, a mis cinco años, mi primera decepción, tampoco recuerdo cómo fue pero una hora más tarde volvíamos juntos caminando por la vía del tren, venía yo más orgulloso que cansado arrastrando un palito de madera que para mi edad tenia las proporciones de un árbol majestuoso.
       El otro recuerdo que tengo de él es del día de su muerte que fue cinco años más tarde, terminábamos de comer pescado, algo insólito en esa casa pues se tenía la superstición de que el mar siempre traía desgracias, llegó un primo de mi padre, habló unas palabras con él y salieron juntos. Poco después cayó la noche…
Jorge Iván Dompablo.

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