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| Constelación: despertando al amanecer Joan Miró |
Mañana será otro día, dicen, y se despiertan como siempre. Creo que nada está puesto al azar en el universo: La ardilla con la intención de colarse por la ventana, las guayabas en el ponche, el poli roncando a la entrada del despacho, la piedra en el zapato, la noche junto al día. Ella toma nuestra vida como una licuadora. Entonces damos un saltito y podemos volar por los aires. Vemos desde arriba los hilos de coches varados en la vía pública. Se nos cae un ojo al lavadero y lo regresamos a su órbita como si nada. Tú escalas una montaña inmensa con regalos en las manos, resbalas y los dejas ir por el precipicio antes de caer, pero una mano sonriente te detiene, a ti, precisamente a ti, y te dice: Aún es tiempo, los niños piden pan y no hay quien se los reparta. Entonces trabajas y vale la pena porque ya no hablas más, porque perdiste la capacidad de hacerlo haciéndolo y vuelas y amas y descansas sin morir.
No imagino la vida sin la noche. Sin la obscuridad, el silencio y la soledad de la noche. Te acuestas siendo uno y despiertas pareciendo casi otro; como si miles o millones de seres diminutos repararan tus coyunturas, tu aliento, el candor de tu mirada. El viejo es más joven por la mañana, el enfermo algo más sano o algo más santo, si aprovecha. ¿Has oído la algarabía de los pájaros al alba? Imagino que se platican lo que soñaron la noche anterior o se dan a conocer los planes que trazaron para ese día, si aprovechan. Entonces dan un saltito y vuelan y ven desde arriba nuestros hilos de coches varados en la vía pública.
Mal ha sido tratada esta señora de negro, condenada como celestina amenazadora de honras, objeto de temores y recelos, encubridora de delitos sanguinarios. En ella todos los gatos son pardos, dicen, porque la penumbra confunde ¿Acaso no es la noche quien da paso al día? ¿Acaso no hay disfraces que ni el sol puede descubrir? Ella, como una madre nos acoge en sus brazos para darnos tiempo, para que cobremos nueva fuerza mientras aprendemos poco a poco por donde volar. Si es de noche… si aprovecha, mañana será otro día en verdad.
María de Jesús Gómez Lazos.
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