![]() |
| Camino de los recuerdos Leonid Afremov |
Un ejercito aguarda impávido en profunda ensoñación… Cuando la bandera mítica ondee en el campo, signo inequívoco de la batalla, los diversos escuadrones comenzarán su avance y, con toda su maquinaria dispuesta, combatirán arduamente hasta conseguir sitiar el alma de aquel que, sin darse cuenta ha dado la señal de alarma al percibir inconscientemente un aroma, un sabor o quizá una música que lo ha sacado de su cotidianeidad y lo ha llevado a un instante lejano y olvidado de su vida. Así, por ejemplo: el mezcal orgánico que probé hará un año llevaba inmerso en su gusto acre un atardecer cualquiera de mi niñez en casa de mis abuelos con aroma a tierra, humo y magueyes, incluso me permitió escuchar el mugido de las vacas que rumiaban el zacate junto a la pileta llena de agua fresca; o el perfume de mujer que a veces percibo, y que como acto reflejo me obliga a buscar la silueta femenina de donde emana, del que no sé el nombre, y me embriaga de angustia cada vez que tropiezo con él, aunque también contiene algunos matices coloreados de felicidad que no sabría explicar, que además me traen a la memoria la imagen nítida de ella. O qué decir de la música que con acordes dolorosos me transporta a largas noches frías que pasé en la soledad y en las cuales buscaba la iluminación sin comprender que la oscuridad del alma también tiene su encanto.
Habrá que perder todas las batallas, dejarse herir dulcemente por esos inciertos ejércitos, que en realidad luchan contra el olvido, y recuperar para siempre los instantes que permanecen ocultos en lo profundo de nuestro pasado para así poder ir más completos deambulando por la vida.
Jorge Iván Dompablo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario