Lunar
Ya no alcanza el aliento y buscamos un respiro más, algo para detenernos, evitar como sea la cercanía con el precipicio, nos convertiremos en destrucción, los dedos de las manos se clavan como estacas a la tierra, se aferran, quieren llevarse el mundo a fuerza más que por razones, no queda nada, solo la reseña de un antiguo triunfo, se hunde el sol y con ello caemos hechos gotas de agua sobre un estanque, nos propagamos como ondas sonoras, alterado el equilibrio se pierde la noción del tiempo, aun así quedan ganas, por eso huimos sin saber que nuestro destino se define a la misma hora de cada noche entre la inquietud de las heridas.
Esta vez observo a la luna, hoy está enorme quisiera arrancarla del cielo para darle refugio en mi pecho, quisiera presumir a las personas un corazón blanco, el idóneo lugar para aterrizar donde los paisajes son inéditos y mutantes, un mundo que ha dejado de ser mientras mi atención vuelve al teléfono celular después de largo rato de no recibir algún mensaje por el auricular.
- Entonces, ¿qué has decidido?- intento obligar a quien amo a responder-. ¿Alguna vez te has puesto a pensar qué observo, hago o quiero mientras tú no estás a mi lado? Vamos, al menos afirma algo.
Otra vez debo colgar para evitarle sus expresiones que transcurren en gemidos, balbuceos y respiraciones, la ausencia amplificada en el espacio por perturbaciones infantiles me tienen harto, pero a la vez sin ellas no podría crear una nueva ciudad en los ojos. Decido caminar hacia la casa para cerrar el día frente a la computadora y escribir un par de frases en mi blog.
No hay luz.
Observo la luna desfigurada, lo admito estoy ansioso por marcar los diez números asignados a ella, en lo que vuelve el suministro de energía intento acomodarme en los sueños y cuando está a punto de suceder comienzo a recordarla, viene su figura enredada a mi cuerpo con sus hirientes caricias, duele mientras nos queremos, siento que hemos dejado de entendernos y entonces dejo pasar todas las sensaciones para concluir en un vacío.
Ya no alcanza el aliento, busco un respiro más, algo para detener la destrucción, se hunde el sol y se pierde el tiempo, aun así me quedan ganas aunque sea de huir sin haber notado que nuestro destino se define a la misma hora de cada noche entre la inquietud...
Descansa amor.
Frank CasPe.
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