domingo, 18 de noviembre de 2012

Encuentros


DAGUERROTIPO



Eh aquí, a la montaña...
Angel DeSenio
Tiempo

Movimiento Circular

Luz

Párvulo Rostro

Cosmos

Alta Frecuencia.



Casa, bloques de adobe.

Montaña, alma esteparia.

Humano, esperanza frágil.



Imágenes

Blanco y Negro

Aleación

Mercurio y Plata

Reflejos

Pantomima Aurora.



Inmensidad, ecos estelares.

Hondonada, ascenso previsible.

Fotografía, mi tristeza constante.



                                     Frank CasPe.


domingo, 11 de noviembre de 2012

Crisol florido


La extinción

Extinción
Daniela Esquivia
Ella se encontraba entre 23 seres dispares en una enorme burbuja de cristal transparente que flotaba en el espacio sideral junto a otros 24 seres como ellos en sus esferas vítreas. Cada uno portaba en sus manos un artefacto cristalino tubular pequeño que contenía algunos líquidos de diferentes colores. Eran siete tubos y siete colores. Las miles de burbujas caían como gotas breves de rocío en madrugada. Se posaban sobre una alfombra esmeralda junto a un camino que terminaba en un edificio gigante de cristal de cuarzo en forma de estrella. De pronto, de la burbuja donde ella venía, se abrió un orificio que hacía de puerta de salida. Se asomó el primer viajante de la esfera cristalina, y luego otro y otro. Ella salió y vio la fila ondulante como serpiente de cascabel que se introducía a la estrella colosal y la siguió. Ni una palabra, ni un susurro, ni un quejido, ni un bostezo, todos callados brotaban de sus esferas de vidrio y se dirigían a la estrella.
         
          Ya en ella, Ella recorrió su mirada hacia todos los seres entornando los ojos esmeraldinos, algunos con atuendos ricos en plásticos de colores vivos, otros en vestimenta gris, negra y café de material reciclado. Ella vestía un ropaje de piel de pantera negra, que envolvía su fisonomía marfileña, y su larga cabellera rubí en cascada de sangre cubría sus pies de geisha. Todos voltearon a verla, era bastante atrayente la imagen, imposible no acercarse. 

          Un ser se le acercó, difícil saber su sexo, y le aconsejó al advertir que ella pretendía tomar el número uno de los líquidos de su artefacto: “Debes absorberlo poco a poco”. Sonrió agradecida en su rostro iluminado.

          De pronto, se oyó un tremendo sonido de trompeta, y todos se sobresaltaron, una plataforma vidriada emergía del piso de cristal hacia lo alto y soportaba el peso de siete seres envueltos en capas ebúrneas. En sus rostros respiraba una amplia sonrisa y uno de ellos, el más alto, sentenció con potente voz: “Somos los últimos seres de civilizaciones y siglos pasados, somos los sobrevivientes, pero valientes ante la extinción, poseen un tubuliforme alimentario por la eternidad, cada vez que sorban un poco, esa pequeña porción se llenará en los tubos automáticamente, de acuerdo a sus acciones, si son negativas hacia la comunidad se reducirá el contenido, si son positivas se aumentará. Su vestimenta es la que traen puesta y les servirá por siempre, y su casa es ésta. No sabrán si es de noche o de día. Todo se les proveerá instantáneamente. Cantarán, jugarán, danzarán y sus mentes volverán a ser prístinas en la eternidad. ¡Bienvenidos sean!".

Zuzana Chandomí.

domingo, 4 de noviembre de 2012

La sombrita


Círculos de lectura

Bibloioteca
Manuel Domínguez
Juguemos a los círculos de lectura, es muy fácil: primero volteas a ver al amigo más querido y más cercano, no importa que no le guste leer, no importa que no tenga libros, no importa que lo hayas conocido en una fiesta perreando con reguetón. Le propones a tu amigo que lean un libro juntos y, para que le sea atractivo, piensas un poco en qué podría llamarle la atención. Quizá sea un dark más vampírico que el mismísimo Drácula en su momento más sanguinario; en ese caso puedes sugerirle al maestro del terror: H. P. Lovecraft y, para que se la crea, hasta podrías ingeniártelas para que piense que el de la idea fue él y que tú solo lo secundas.

          No importa, pues, qué bandera enarbole tu amigo, si su lema es “Naco es chido”, pues algo de Armando Vega Gil; si la violencia y lo transgresor es lo suyo, por qué no Fernando Vallejo; si es una chica a la que le llama más lo rosa, estará bien Louisa May Alcott o la misma Jane Austen; ahora que si los laberintos lo intrigan, Borges le irá muy bien. No importa a qué se dedique o cuáles sean sus intereses, lo importante es encontrar algo que lo haga feliz. Por otro lado, si son amigos, seguramente tendrán algo en común, de allí ha de salir la lectura que los una y los amigue más. Si no sabes qué leer siempre puedes buscar algún blog de literatura en la red para que te den sugerencia, o puedes pedirle consejo a un maestro; o puedes, incluso, acercarte a alguien que lea y que se mueva en el medio que te interesa.

          Una vez que hayan conseguido el libro ideal, el paso siguiente es poner un día de análisis o de lectura. Pueden conseguir el libro por internet, fotocopiarlo, robarlo, o también comprarlo. Debe haber un día a la semana en el que puedan verse ya sea para leer juntos o para platicar de la lectura que hayan acordado antes. El punto es que cada uno pueda expresarse a sus anchas para decir que el capítulo está poca-madre o que el guey que lo escribió es un pendejazo. Aquí lo importante es compartir impresiones. Es vital que acaben de leer todo el libro porque de ello dependerá que vayan haciéndose un criterio literario. Aunque lo ideal es que les guste lo que eligieron, ya sea porque ya tienen nociones al respecto o porque alguien se los recomendó ampliamente; dicen que echando a perder se aprende, así que no teman equivocarse al elegir un libro para odiarlo después. La ventaja de ello radicará en que a partir de la experiencia podrán emitir un juicio y poseerán un bagaje que antes no tenían.

          La constancia es súper importante. Si han quedado en discutir un capítulo una vez a la semana, que sea el día y a la hora que eligieron sin omitir ni una sílaba en la discusión. Si es una vez al mes no importa, lo imprescindible es que no dejen de hacerlo así llueva, truene o esté a punto de acabarse el mundo. Una vez que hayan iniciado las sesiones y que te hayas tomado muy en serio tu papel de moderador, pueden seguir invitando valedores que compartan sus gustos. Así como “naco es chido”, leer es chingón, cool, súper, la neta, etcétera; así que no temas decirle al mundo lo que haces. Se lee para defender una postura, para conocer modos de pensar distintos, para liberar al espíritu. Debes sentirte muy orgulloso de ser un lector activo.

          Cuando terminen los santos preceptos de lo fantástico de Harry Potter, quizá les interese seguir con algo más intenso como Julio Verne, o más psicológico como Cortazar. Hay que leer un poquito cada día y, si tal actividad te elevó, no dudes en escribir en un cuaderno o en el mismo libro tus pensamientos. Verás cómo comienzas a comprenderte mejor a ti mismo, a conocerte más, a desentramarte como el acertijo que eres para tu propia mente.

          Cada vez que terminen un capítulo se sentirán muy orgullosos y satisfechos, y cuando lleguen al final del libro, sabrán que son capaces de aprender y saber muchas cosas que el resto del mundo ignora. Nunca un círculo será demasiado grande, serán bienvenidos todos los que quieran unirse y pasen la prueba de las tres primeras sesiones, lo demás será historia. Una hermandad, una secta, una cofradía, un microcosmos puede gestarse allí. Así que no esperes más, libérate y libera a alguien más, sé paciente, perseverante e inicia tu propio círculo de lectura.

Nidya Areli Díaz.

domingo, 28 de octubre de 2012

Columna vertebral


MALAS NOTICIAS

 

Malas noticias
Gufas
Malas noticias…

Estos tiempos de tormenta

se han llevado nuestro refugio.

En el jardín con ruinas y basura,

la desolación esculpe

nuevos monumentos.

Malas noticias…

La administración ha cambiado

Y el café donde solíamos

pasar las horas conversando;

es ahora, una cárcel invertida

en la que ya no podremos ingresar.

Malas noticias…

Las calles han sido tomadas,

no por la gente y sus conciencias,

sino por ejércitos azules;

macana en mano, rostros pétreos,

unos pesos y el fastidio

equilibran cada uno de sus pasos,

mientras, pateados por el acero

los rayos fragmentados del crepúsculo

huyen de sus botas.

Malas noticias…

La moral atenta contra un beso.

Malas noticias…

La mano cansada de la justicia

Ha descendido y su espada

cortó de tajo la cabeza

de quien buscaba su cobijo.

Malas noticias…

Tomo la pluma, y solo vienen

a mi mente…



                         Jorge Iván Dompablo Reyes.

domingo, 21 de octubre de 2012

Crisol florido


EL PARTIDO

Jugadores de pelota I
Carlos Orduña Barrera
Después de intensos minutos y de sublimes jugadas que se quedarían en la historia y en la memoria de los ahí presentes, el encuentro se hallaba en su punto más fúlgido, pues si bien las dos manos, que le habían costado sendos puntos al equipo local, fueron pifias garrafales, y la salvada portentosa con la cadera del defensa del equipo contrario había alcanzado un estatus casi épico, ello no tenía parangón con lo que estaba a punto de escribirse.

          Luego de una milagrosa remontada del equipo local, el último punto decidiría todo: El balón cayó a tierra; los hombres disputaban aguerridos la pelota, determinados a alcanzar la gloria. La pelota iba de un lado a otro en un vaivén de botes y rebotes que nadie podía detener…Uno de los locales se barrió y le alcanzó a pegar con la rodilla. El rebote hizo que la esférica, elevándose, tomara el rumbo hacia la meta contraria; el último hombre, guiado por el instinto de quien quiere ganar, quiso pararla con las manos, pero recordó que las reglas se lo impedían, el momento de indecisión salió caro: la pelota rebasó la línea final…

          Los vencedores con las manos en alto, encumbrando al cielo, subían los escalones entre las plegarias y los gritos jubilosos de su pueblo que aclamaba el esfuerzo y el sacrificio de sus jugadores. El capitán exhausto pero satisfecho echó un vistazo a la cima de la construcción, en donde, con un cuchillo de obsidiana en la mano, el gran sacerdote maya los aguardaba.

Raúl Reyes Aguilar.

domingo, 14 de octubre de 2012

Encuentros


Estación de tren

Estación de tren
Clara Uribe
Aquella noche en la que nos despedimos sucedió lejos de una estación de tren, pero quisiera ubicar esa escena en ese lugar porque parece ser que fue la última vez que nos despedimos con el corazón, estarías las últimas semanas del mes de diciembre en casa de unos parientes en Guanajuato, así que supongo llevabas una maleta con ropa suficiente para sobrevivir el gélido clima, traías puesto un abrigo negro que cubría la mayor parte de tu cuerpo, unos botines grises y un gorro navideño, uno que te había regalado (me parece gracioso describirte con algo en la cabeza), tus labios estaba algo resecos, apenas nos abrazamos el tiempo se esfumó, agregamos a la canasta de buenos deseos, varios besos, palabras de amor, mentiras piadosas y un hasta pronto.

          El tren traía varios minutos de atraso, ¿por qué fantaseabas con viajar en tren? Tal vez fue la fascinación por la historia de “El viaje de Chihiro” de Miyasaki la que me hizo traer hasta aquí este pasaje de nuestra vida, no niego que me atrajera esta atmósfera; sin embargo, recuerdo que cada que terminaba de ver esa película me invadía cierta melancolía, quizá muy similar a la que sentí cuando te subiste al tren. Estaba cerca de oscurecer, no había muchos personas en la estación, te di un último beso, ayudé con tu equipaje, la máquina anunció su salida, se puso en marcha, mi mirada se clavó en el horizonte mientras la distancia entre el tren y yo comenzó a crecer abismalmente. No volverás, ese fue un pensamiento infundado que prevaleció en mi mente detrás de tu partida.

          Han pasado tres días desde que te fuiste y para ser honesto extraño tanto el calor de tu cuerpo, como las notas desafinadas de tu voz, acordamos una fecha para comunicarnos y ya estoy impaciente por la llegada de ese momento, en tanto pretendo aprovechar las tardes después del trabajo para ver a algunos amigos que por otras ocupaciones he dejado de frecuentar, esta tarde en particular iré con una amiga que me ha invitado a tomar un café en un centro comercial. Hablo con ella acerca de mis planes para el próximo año, sobre mi novia, me cuestiona un tanto de cómo se ha dado la relación, defendí hasta donde pude las circunstancias de la misma. Cabe señalar que entre los dos hay casi doce años de diferencia, y que entre los dos las cosas estaban bien, paramos la discusión, emprendimos la caminata entre los pasillos de los aparadores hasta dar con un movimiento torpe que nos llevó a quedar de frente y, sin pensarlo, comenzamos a besarnos, después no entendí del todo porqué lo había hecho, confundido decidí que lo mejor sería irme de ahí.

          Confieso que esa no había sido la primera vez que te había engañado, pero si fue la última, cuestionarme acerca de cómo llegué a esa situación fue algo complicado, se suponía que había un sentimiento de apego hacia ti, cómo puede romperse algo tan sólido con tanta fragilidad. En búsqueda de una respuesta interna, deambulé varias veces por la estación a la espera de encontrarte de manera fortuita, me hubiera gustado que aparecieras sin aviso, abrazarte, pedir perdón, pero para cuando volviste dejé atrás mi valentía y me arropé en la ilusión de que aún me querías. El resto de meses que estuvimos juntos a tu regreso tuve la sensación de haber estado más distanciado de ti, poco nos duró el gusto. Ahora estoy aquí sin equipaje ni rumbo fijo a la espera de un tren, sentado en una banca, tomo café, ya perdí un amanecer, y ante esa pérdida lo que más deseo es al menos verte para escuchar de ti un adiós.

Frank CasPe.

domingo, 7 de octubre de 2012

La sombrita


SOLILOQUIO SUICIDA





La suicida
Juan Carlos Boveri
Los dédalos bruñidos, la noche descampada,

entre un batir de vientos virulentos, bizarros;

calmada estoy calmada, y también desquiciada,


 suicida que esperaba resurrección en Cristo.



No han venido los cálices hirsutos de noviembre,

no llegó la sustancia votiva del exilio.

En cambio tuve sí, en camino de mí, la encrucijada

de dejarme silente en osamenta o levantar de nuevo

los huesos rumorosos de tertulia interior.



¿Es que estoy encriptada desde muerta?

Yo fui la niña muerta, por Dios,

fui la fantasma derruida de las horas familiares.

Yo le dije a mi padre que olvidara las horas,

y recordara siempre mi cara desmayada.



No divisé el olvido ni cerca ni de lejos

ni hubo recortes dignos de mi sed en los diarios,

y desahuciada de vida me vi correr al sol,

tan tuerta y tan herrada, tan lejana de Dios.



¿Por qué no morí tan sólo de una vez?

Se negaron quizás, a mis ojos, los efluvios violentos del Apocalipsis.

En cambio tratos tuve con Belcebú en desiertos,

en valles remojados con gotas de maná.



Mandó Yavé a mis manos las espinas de Cristo,

le respondí con rezos un insulto carnal.

¡Me dejas destetada en esta tierra sepia!,

mientras se modifica mi espina vertical.



¡Me dejas desterrada, Creador irrebatible!,

soy sólo la cadena deshilada de Adán.

Y Adán me dio su mano, mamé leche de Eva,

cerré por fin los ojos para no despertar.



                                           Nidya Areli Díaz.