domingo, 29 de abril de 2012

Crisol florido


Cinco líneas


Con éste, es el quinto intento de escribir unas buenas líneas, dame dos o tres minutos y tal vez lo logre.
          No sé cómo, cariño. Tal vez intentando el gastado truco de imaginarme caballero y estar con tantas mujeres en quiénes inspirarme y traer a una de ellas a mi rinconcito y esperar el golpe de las olas del pensamiento y los inquietos deseos que afloran para, de repente, como súbita erupción, explotar en cientos y miles de chispas plagadas de sueños pastel sobre el lienzo no amarillo de la espera, sino blanco de esperanza, súperblanco; como si fuese a escribir música. Como era antes, cuando escribía memorablemente todo.
Sin título
GeraldineSwayne
          Ahora, querido, nada se me ocurre, ¿qué debo hacer? Estoy sola, excitada y me siento incom- prendida, inepta. Llevo la sangre inquieta, la hume- dad hirviente y sin ápice de creati- vidad. Incapaz de darme placer como lo hacen mis amigas, como lo hacen todas. ¿Tendré    que llamar al hombre de la otra noche para salir de nuevo, y fingir que fui atraída complacidamente hacia el paraíso, y sólo llegué de rodillas a la alfombra sucia de un cuarto naranja como pulquería,  y  con  asco  alcancé a escupir lo pútrido de mi memoria, lo  dulce y amargo       —delicia repugnante—, y entonces, huir desesperada al mismo cuarto naranja como pulquería, e hincada en la misma alfombra pringosa, sollozar encolerizada y ahogarme en tardíos rencores para sacarlos del fondo de mis entrañas, con lo que yo hubiese querido fuera agua bendita?
          No, porque nunca se salió. Con nada se salió. Se quedó conmigo el muy galante, el muy hermoso se quedó. El hombre tan perfecto se quedó, con sus raíces moralmente ideales se quedó. Y para qué, si no pude ni rasguear una letra.
           No era tan señor, lo digo con honestidad, sino un joven al que con artimañas mentí, lo obligué a hacerme suya, lo seduje tramposamente con falsas esperanzas. Le  exigí  inyectarme  esa  fuerza  necesaria, —ardiente pócima—, para cargar por fin mi lápiz con un ingenio bastardo, y arrastrar los surcos de una creatividad ausente, enterrada antes que nacida, ida, desmembrada. Y de nada sirvió.
          No es bueno llorar, darling. Lo sé, es tiempo de ser feliz y de gozar.
          ¿Será posible acaso, valerse de tretas para hallar inspiración tras el opaco velo del placer etéreo? No es posible. No.
          Lo mejor será zambullirme en el escusado de mis recuerdos, jalar la palanca del desengaño y de una vez por todas olvidarme de este cuaderno sin futuro, de estas hojas virginales que para nada servirán; se las daré al que pase primero y me haga sentir de nuevo la mujer más grande y delicada, y me dé la oportunidad de arrastrarle finamente, con esta pluma vacía, dos o tres renglones en el pecho.
          Palabras coherentes, sumamente coherentes. Sólo dos o tres, o cinco renglones. ¡Cinco líneas! ¿Es mucho pedir?, ¿alguien se atreve?, ¡te reto!, ¿te interesa?
          Deseo deslizar la tiza en el instante preciso, en el justo espasmo, en la contracción efímera, en ese relámpago se alcanzan las ideas, —penetración forzada, apasionante sumisión perpetua, excitación incontrolable— ¿o no? Sí, estoy segura, en esos intervalos tan cortos y largos, y cortos y largos otra vez, espeluznantes e increíbles, alucinantes y dolorosos, inacabables, deleitables, breves y fortuitos, ahí, ahí se logran las ideas. Sólo ahí.
          Ven, acuéstate, espera un poco. Ahora vuelvo. Iré a mi refugio y volveré lista para ti. Mientras, piensa como me llevarás allá, tan lejos, sin tren bala ni nave espacial; recuerda que en estos mareo y tiendo a devolver.
          No te vayas, ahora vuelvo. Traeré algo que sé, te gustará. Mientras, escucha esa música de mis adentros, esa suave y purulenta de violines tristes. Y por favor no te muevas, ahora vuelvo con algo seguramente irresistible para ti; transparente y color rosa. En lo que vengo, ve recordando ese lugar de nubes y espejos prometidos, lleno de pozos sin fondo donde puedo defecar lo que me da dolor de una vez para jamás sentirlo.
          ¿Estás listo, vida eterna? ¿Puedes escuchar? ¡Agita la batuta y dale fuerte! ¡Qué se sienta un cambio por fin!, y los tambores, ¡tráelos y retúmbalos hasta mis tímpanos! ¡Adecéntame, friégame!
          Ayúdame, déjame estar alrededor tuyo y tomarte, sacaré de ti esas ganas de comerme. Permíteme fluir en la espontánea libertad, en la idea más esperada, en la tinta negra de mi vida, en la oquedad resanada de mi alma.
          Espera un minuto, no te muevas, aguanta unos segundos, creo que por fin se me ha ocurrido algo, espera, espera, no te detengas, ni te vayas, me vendré pronto en lo que escribes cinco líneas para mí.
          Te suplico un "Ya no te odiaré", un "Regresa cuando quieras", tal vez un "A veces te deseo", un "Una vez me acorde de ti" o un "Algún día lo sabrás", cualquier frase, te ruego.
          Cinco líneas dame, sólo cinco, cinco líneas escríbeme, te las cambio dolorosamente y por lo que más quiero.


*Jesús Hidalgo cooperó con cinco versos y diez billetes para Julia Eliza.


Víctor Alavarado.

domingo, 22 de abril de 2012

La sombrita

La creación del cielo
Miguel Angel

Apocalipsis

Sonaba el tiempo de los tiempos vanos,
proscripto y baladí, cual mojigata
imberbe. Invadidos en sonata
mortal cayeron, sosas, nuestras manos.

Vimos pasar en carnes los gusanos
dispuestos a gozar de la beata
muchedumbre. Catador pero cata,
miraba Dios semblante de profano.

Ya dispuesto el rebaño, solo, entre
ejércitos de diablos, horadada
la tierra, sin más luz que nos encuentre,

con ojos pecadores, su mirada
jubilosa, doblábale el gran vientre
en una atronadora carcajada.
Nidya Areli Díaz.


domingo, 15 de abril de 2012

Columna vertebral


Unos cuantos piquetitos
Frida Kahlo

PERSPECTIVAS
Recostada sobre una vieja barda de ladrillos rojos, en el límite aún ámbar de la tarde moribunda, hay una gata (pantera en miniatura de ronroneo apacible) de pelaje gris que observa intrigada, desde el verde profundo de sus ojos, los ademanes carentes de sentido que realizo; sólo un par de manos temblorosas que anhelan acariciar, sin conseguirlo, las formas invisibles de la briza que mana de los robustos cipreses, a la vez que de mis cabellos húmedos se deslizan, una a una, breves y cristalinas gotas.
          Desnuda y triste, una mujer yace sobre las sabanas manchadas de un rojo atroz en la tarde agonizante de luz, su mirada llena de un odio profundo de pantera se pierde en un punto lejano de la habitación. Mientras me visto parsimoniosamente comienzo a percibir el sutil murmullo que se produce a causa del subir y bajar convulsivo de su pecho, pero hace mucho tiempo que yo no siento nada, sólo mis dedos aún no olvidan el calor de las formas exquisitas de su cuerpo lánguido- suplicante. De mis cabellos escurren agrias gotas de sudor.
          Hay un brillo intenso, un aleteo fugaz que apenas comenzado enmudece. Una vieja locomotora que avanza alegremente sobre el tiempo, sueños color sepia que se repiten, hojas secas que mis pasos nocturnos trituran, parques vacios cada vez más borrosos donde presiento haber perdido algo, el último furgón amarillo como la tarde pasa cargado de personas, los niños que juegan junto a los riéleles lo siguen con la mirada hasta que nada más perciben, distantes, un par de líneas cada vez más pequeñas y cercanas entre si y un zumbido que carcome el metal… Después un gesto de extrema felicidad desciende lento y se posa para siempre sobre mis labios, siento cómo ella me toma entre sus suaves brazos blancos y cubre con su aliento mi universo…
          Hay una mujer recostada que, desnuda y triste, observa a través del cristal de la ventana a una gata gris dormir sosegadamente sobre una barda roja en la tarde azul de luz doliente, mientras que de mis sienes brotan delicadas gotas de sangre que van formando un pequeño lago oscuro que se aleja.
Jorge Iván Dompablo.

domingo, 8 de abril de 2012

Encuentros

El Kukkiwon, Sharm El Sheikh y La Heroica Puebla


Recién iniciado este mes de abril me enteré con gran júbilo por diarios nacionales que la Heroica Puebla de Ignacio Zaragoza se convertirá en el mes de junio del próximo año en la sede del "Campeonato Mundial de Adultos de Taekwondo"; ésta es la máxima competencia de esta especialidad y será la primera vez que nuestro país tenga el honor de albergar un evento de tal magnitud, un logro similar se había obtenido hace un par de años en la ciudad de Tijuana sólo que este fue el "Campeonato Mundial Juvenil".
Técnicas de combate
R. Pascual
       Con dicha conquista, ¿qué importancia adquiere para un aficionado el que se desarrolle este evento en una ciudad tan cercana al Distrito Federal? No sólo será relevante que los ojos del mundo del Taekwondo estarán atentos a los resultados que se desarrollen dentro de las competencias, ni la cantidad y calidad de peleadores que pondrán en exhibición su alto poderío y maestría en cada una de sus técnicas de ejecución de pateo para derribar a sus oponentes, sino además, muchos tendremos la oportunidad de ahorrar tiempo en nuestras apretadas agendas, así como de unos cuantos dólares para tomar un avión que nos trasladaría de la Ciudad de México al Aeropuerto de Narita, Tokio en Japón, pues por cualquiera de las vías alternas en el continente americano, tal escala es obligatoria, para después arribar un vuelo final hacia Incheon, Seúl en Corea del Sur y, posteriormente, tomar un taxi que nos deje en el hotel donde previamente debíamos haber hecho las reservaciones, cambiarse, comer, aclimatarse, tomar otro auto con destino a El Kukkiwon que se ubica en el distrito de Gangnam-gu, pararse en la entrada y sí, sin querer haber retrocedido en el tiempo treinta y nueve años atrás, en este lugar donde se encuentran las instalaciones oficiales de la "Federación Mundial de Taekwondo" también conocido como "World Taekwondo Headquarter" donde nacieron los campeonatos mundiales, se cierran los ojos y, de vuelta al presente, escuchamos en el imaginario los gritos de los congregados que se van apagando entre las calles aledañas hasta llegar a la estación del metro Kagnam.
        Y es que en esta semana transcurrida en el Marco de la "Asamblea de la Federación Mundial de Taekwondo", fue la ciudad de Sharm El Sheikh, en Egipto, testigo de la historia, cuando en una reñida competencia final con Croacia, México se adjudicaba la sede del vigésimo primer campeonato mundial y además me entero de que es en el "Centro Expositor y de Convenciones de Puebla" donde se desarrollará el certamen. Sé que aún estamos a más de un año de este suceso, pero considero que, mientras tanto, podríamos hacer un chequeo general del escenario tomando como parámetro la "Olimpiada Nacional" a realizarse en los meses de mayo y junio y, con la misma certeza con que eligieron esta ciudad, les podría asegurar que nos sobrará tiempo para pasear por el centro, disfrutar de la buena gastronomía, y así ensayar varias veces este viaje hasta que por fin estemos disfrutando alrededor del tatami de una final seguramente disputada por un competidor connacional.
Franck CasPe.

domingo, 1 de abril de 2012

Crisol florido


Ocaso
José Luis Ceña Ruiz

De la abuela

No nos mira la abuela
desde el día de las flores,
sus canarios no trinan
y no arrulla a su gata.

Los pasitos ligeros
de sus chanclos menudos
no rondan por el patio
con un dejo pesado.

No se queja quejosa
de sus varios dolores,
y sus gustos garbosos
no se lucen en fiestas.

          Al sonar las campanas
          de la misa de doce
          ya no he visto a la abuela
          dirigirse a la iglesia.

                              No pregunta la abuela
                              por el muerto del día
                              ni le manda una cera
                              a la viuda de hoy.

                                                  Ya no riñe al abuelo
                                                  por sentirse ignorada
                                                  ni diserta de muerte
                                                  con el cura José.

                                                                      No transforma los años
                                                                      en recuerdos mejores
                                                                      y sus múltiples fármacos
                                                                      caducados están.

                                                                                Desde aquellas canciones
                                                                                ya no canta la abuela,
                                                                                en un "entre tus manos"
                                                                                se ha dormido su voz.

                                                                                                    La abuela no sonríe,
                                                                                                    ni entristece ni mira,
                                                                                                    ya se ha ido la abuela
                                                                                                    donde el polvo carnal.

                                                                                                  Sergio Adrián Moctezuma.

 
Crisol florido es un espacio abierto para aquellos que tengan algo que aportar en este sitio del universo de la red. Sugerencias y colaboraciones (ensayo o cuento de 400 a 600 palabras o poesía de máximo 60 versos) a nidyaareli@gmail.com