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miércoles, 24 de abril de 2013

La dualidad de Humbert Humbert

(Uno)                                                  

En la cuerda floja de la noche me detengo.
Lolita
Roy Keitel
Las manos se ven ridículas de estar a solas;
comenzaré por hacer algunas confidencias,
acabando por clavarle un catéter a la conmiseración,
sin desgarrar la seda de los nervios.
Todo sucede dos veces,
incluso el insomnio continúa
alto en el aire y bien abajo en el suelo.
Resignado rompo amarras con mi realidad.
La noche pasa lista y tú no estás presente.
Sin embargo uno es el otro,
ante lo cual no soporta la tentación de otra cita.
La memoria es tiempo,
metamorfosis que apenas da señales
y no le importa salvar a un náufrago
que se pierde en su paranoia,
que trata de nadar su propio universo;
con escaso vocabulario
sobra lengua para decir
la vida es un pleonasmo. 

Ahora que conozco el ritmo del cronos
rutas paralelas nos acercan,
algo así como el fecebook y el twitter;                                       
de forma y manera que estamos únicos en todo. 

Armonía, las tablas en el escenario,
donde todo suele ser
sospechosamente cinematográfico,
después de todo sólo vivo a medias,
en la metafísica de ser segundo.
Tú, la equívoca promiscua que vives
apareciendo y desapareciendo al que te llama.
Múltiple de sí misma y a la vez una.
En un grumo de sabor te alojas,
y recojo del pasado
la turbamulta que de veras ocurrió;
de todo ese ánimo espacial caen señales,
señales que develan este barro,
que tampoco quiere olvido,
que no conoce de tristezas,
aunque estés disfrazada de tiempo y fugitiva.
Ya te miro venir,
las llamas charlan en la chimenea
                  -¿con regresar de quién habrá de unirse un día?
Ya te miro venir,
el destino establece sus astucias
y regresa todo lo aplazado, y me alegro.
Recapacito, me pondré en mejor postura si ella se renueva;
y detrás de este puente vas de uno a otro
magnífica y terrible.
 

(Soportando lo que no importa) 

Esa añeja costumbre de estar solo
Lolita
Manuela Torres García
se sube a espaldas de éste cansado cuerpo
que se pinta de gris y sin relieve,
soportando lo que no importa de la herida que acontece.
Ya no quiero estar solo.
Se me ocurre viajar a Nueva York,
enredarme y conocer nuevos horizontes.
Si ningún recuerdo expresa mis ideas,
no quiero ver al otoño desprenderse,
ni ver a la mascota que gime y gime echada en tu balcón.
Tu mano ya no suda con mi mano,
tu cabeza ya no roza con mis labios,
tus tacones no los oigo taconear;
de veras que no te siento, no te consigo encontrar,
vencedora, renovada surgiendo a cada embate.
El tiempo se ha detenido.
Ordenaré mis pensamientos.
Las calles adyacentes, la casa vista desde afuera
son por mucho fotos de tristeza. 

Definitivamente es una lástima
que no estés tú
si estoy yo.

 
(Binomio)
En homenaje a Vladimir Nabocov 

Miro caer la tempestad
The Vision of Humbert Humbert
Carlos Ramos
que parece traer alas,
mientras la inerme multitud
intenta en vano conjurar la catástrofe
mis lágrimas se unen al torrente cauce.
Invaden este lugar
de drama perceptible
en la ruta del naufragio.
La copa
de la mano se resbala
manchando el poema
que para ti había escrito .
Lolita,
tu nombre pronunciado
en letanía de alusiones.
Lo-li-ta,
conjuro de tos mis días
oliendo a sumisión.
Como un marido débil
escucho tu voz fría:
-nunca te quise de otro soy-,
con todo ese énfasis
el sol sigue saliendo puntual
donde retribuyen
desdenes a mi alrededor.
Escándalo soez,
amenaza reincidente
a mi yo deshabitado
le pasará lo mismo.
Cuando suceda lo que ha de suceder.

                                                    Rafael Salvador.
 

Del libro La dualidad de Humbert Humbert ; Ediciones Yesca, 2013. Pueden adquirirlo escribiéndole al autor al correo carreyro64@yahoo.com.mx